Domingo por la tarde. Seis clases con un alumno a tus espaldas, una familia que pregunta cómo va la cosa y el cursor parpadeando en una casilla vacía. Sabes que el alumno ha mejorado. Convertir eso en una frase que suene a prueba y no a frase tranquilizadora es la parte que se lleva cuarenta minutos.
Esto es un taller de escritura, no una plantilla. Abajo hay diez informes redactados enteros para las situaciones que aparecen de verdad en las clases particulares, más las reescrituras que convierten un comentario vago en uno con el que la familia puede hacer algo.
¿Necesitas una fórmula para una situación concreta? Ve directamente a un avance claro, un alumno con dificultades, los deberes irregulares, más confianza y la misma nota, la preparación de un examen, un alumno de Primaria, Bachillerato y EBAU, las clases de idiomas, un alumno que falta a clase o al informe de final de trimestre.
Las seis partes de un informe que las familias usan de verdad
Todo buen informe responde a las mismas seis preguntas, sea cual sea la materia y la edad del alumno. La mayoría de los informes flojos responden a dos.
| Parte | La pregunta que respondes | Flojo | Más sólido |
|---|---|---|---|
| Qué hemos trabajado | ¿Qué competencia concreta? | "Hemos hecho Matemáticas." | "Resolución de ecuaciones y traducción de enunciados a ecuación." |
| El progreso observado | ¿Qué sabe hacer ahora? | "Ha mejorado." | "Despeja la incógnita sin que se lo indiquen." |
| La prueba | ¿Qué has visto realmente? | "Lo ha entendido." | "Resolvió 7 de 8 ejercicios sin ayuda." |
| Lo que sigue frágil | ¿Qué no es fiable todavía? | "Necesita practicar." | "Los signos negativos siguen dando fallos al quitar paréntesis." |
| El paso siguiente | ¿Qué va a hacer la clase? | "Seguir con álgebra." | "Ecuaciones de varios pasos y después problemas tipo examen." |
| El mensaje a la familia | ¿Una cosa útil en casa? | "Tiene que estudiar más." | "Dos series cortas de ecuaciones entre clases, diez minutos cada una." |
Lee la columna de la derecha de arriba abajo y tienes un informe completo. Lee la de la izquierda y tienes la versión que recibe la mayoría de las familias, que es parte de la razón por la que tantas acaban usando la nota del boletín como único instrumento de medida.
Describe lo que el alumno hizo, no cómo es
Esta es la regla que por sí sola coloca un informe por encima de la media de los bancos de comentarios. Una etiqueta no se comprueba, no se discute y no se trabaja. Una observación permite las tres cosas.
En lugar de "Daniel es despistado", escribe:
Daniel usó el método correcto en los seis ejercicios, pero perdió tres puntos por fallos de signo y de cálculo.
En lugar de "Marina no tiene interés", escribe:
Marina ha entregado una de las últimas cuatro tareas, así que hemos tenido menos ocasiones de consolidar el contenido entre clases.
En lugar de "Hugo tiene poca confianza", escribe:
Hugo se lanza ya con ejercicios que no conoce antes de pedir ayuda y explica su razonamiento con más frecuencia, aunque todavía no se refleja en sus notas de examen.
Cada reescritura hace lo mismo tres veces: sustituye un juicio de carácter por algo que viste ocurrir, deja el problema lo bastante pequeño como para arreglarlo y te regala de paso la planificación de la clase siguiente.
La otra mitad de la regla son las condiciones. "7 de 8" significa cosas muy distintas según si el alumno trabajaba solo, guiado, contrarreloj o con los apuntes delante. Dilo. Un informe que da las condiciones está evaluando; uno que las omite está haciendo publicidad.
De comentarios vagos a comentarios con los que actuar
Seis comentarios que cualquier profesor particular ha escrito alguna vez, y la versión que aguanta delante de una familia que quiere concreción.
Lo que el boletín ya mide, y lo que no
Aquí está la particularidad española, y cambia lo que tu informe tiene que hacer.
La normativa no pide una foto final, pide seguimiento. El Real Decreto que ordena la ESO dice que "la evaluación del proceso de aprendizaje del alumnado de Educación Secundaria Obligatoria será continua, formativa e integradora" (1). Y va más lejos: cuando el progreso de un alumno no es el adecuado, se establecerán medidas de refuerzo educativo, y esas medidas "se adoptarán en cualquier momento del curso, tan pronto como se detecten las dificultades" (1).
Léelo otra vez pensando en tu posición. Tú das clase una o dos horas por semana a un solo alumno. Muchas veces eres quien detecta la dificultad antes que nadie. Un informe que nombra un obstáculo concreto no es una queja: es exactamente el insumo que el sistema pide para actuar a tiempo.
La nota del boletín, en cambio, no es una medición única. Promedia una evaluación entera y reúne exámenes, trabajo de aula, entregas y actitud, con la ponderación que fija cada centro dentro de su programación. Parte de eso se produjo antes de tu primera clase. Por eso una competencia puede mejorar de forma clara mientras la nota se queda quieta: has trabajado una parte, y otra parte depende de algo que tú no ves.
En Bachillerato el asunto se vuelve muy concreto. La calificación de acceso a la universidad se calcula "mediante la media ponderada del 60 por ciento de la nota media de Bachillerato, calculada sin tomar en cuenta la calificación de la materia de Religión, y del 40 por ciento de la calificación de la prueba de acceso" (2). Es decir: el expediente de los dos cursos pesa más que la propia EBAU. Para tu informe eso significa dos cosas. Las notas de trimestre no son un trámite, y un simulacro no es una previsión.
En la práctica: cita el resultado tal y como aparece en el boletín o en el examen del alumno, en la escala de su centro. Del 0 al 10 con el nombre que usa su boletín, insuficiente, suficiente, bien, notable o sobresaliente. No conviertas a otra escala y no te inventes una intermedia que la familia no maneja.
Diez ejemplos de informes de progreso
¿No sabes por cuál empezar? Responde a cinco preguntas sobre el informe que estás escribiendo ahora mismo.
Son informes modelo, escritos para adaptarlos y no para copiarlos. Cada uno lleva unos diez minutos cuando tus notas de clase existen, y es prácticamente imposible cuando no existen.
Un avance claro
La tentación aquí es el elogio, y el elogio es lo menos informativo que puedes enviar. Que va bien la familia ya lo intuye. Lo que no ve es qué ha cambiado exactamente.
Este mes hemos trabajado la resolución de ecuaciones, también con paréntesis. Lucía resuelve ya sola la mayoría de las ecuaciones de uno y dos pasos, en lugar de esperar a que yo empiece el método. En la serie de esta semana resolvió correctamente 7 de 8 ejercicios, y el único fallo vino de un signo negativo al quitar paréntesis. El próximo paso son los problemas con enunciado, para que aplique el método cuando la ecuación no está ya escrita. Un mes muy sólido.
El informe dice qué cambió, aporta una prueba concreta, admite la debilidad que queda y explica después qué viene. Es la admisión la que le da peso al elogio.
Un alumno con dificultades
Aquí la tentación es la contraria: suavizar hasta que no quede nada. "Seguimos trabajando y estoy seguro de que mejorará" no le dice nada a la familia y te compra un mes antes de que vuelva la misma conversación con menos margen.
Estamos trabajando la suma y la resta de fracciones con distinto denominador. Mateo identifica la operación correcta y resuelve bien el cálculo cuando le damos el denominador común, pero todavía no lo elige de forma fiable por su cuenta. En la última serie sin ayuda acertó 3 de 8, y la mayoría de los fallos se produjeron antes del cálculo en sí. En las próximas clases bajo el ritmo y trabajo específicamente las fracciones equivalentes antes de volver a los ejercicios mezclados.
Nada de esto describe a Mateo como un alumno flojo. Describe un paso de un procedimiento que todavía no es automático, que es a la vez más preciso y más fácil de reparar.
Deberes irregulares
Es donde los informes se convierten con más frecuencia en cartas disciplinarias, y en cuanto lo hacen, el resto deja de leerse.
Marina ha entregado dos de las cinco tareas propuestas en este periodo. En clase reproduce bien el método tras un repaso breve, pero ahora dedicamos parte de cada sesión a reconstruir contenidos que normalmente se consolidarían entre clases. Durante las próximas dos semanas reduzco los deberes a dos ejercicios de diez minutos en lugar de una ficha larga. El objetivo inmediato es la constancia, no el volumen.
Las dos últimas frases son las que cuentan. Has comunicado un problema y, en el mismo movimiento, has cambiado algo en respuesta. Eso se lee como un profesional que controla la situación, no como un profesional que se queja.
Más confianza, la misma nota
Conviene tenerlo en el repertorio, porque es la tensión que las familias notan primero y mencionan al final.
Hugo se lanza mucho más que a principio de curso con ejercicios que no conoce. Empieza la mayoría sin esperar a que le den pie y explica su método en voz alta aunque no esté seguro. Su último examen fue un 4,5, así que el cambio de actitud todavía no ha producido el cambio de nota que buscamos. Los puntos se están perdiendo ahora en álgebra de varios pasos y en proporcionalidad, y ahí es donde va a estar el foco del mes que viene.
No envíes nunca la palabra "confianza" sola. Nombra la conducta que te hizo pensarlo: empezar sin que le den pie, preguntar en vez de quedarse callado, corregir un fallo sin que se lo señalen, seguir después de una respuesta equivocada. Eso son observaciones. La confianza es la conclusión que sacaste de ellas.
Que una nota vaya por detrás del progreso real es normal y no una señal de alarma. Explica a la familia qué prueba próxima evalúa justo lo que habéis trabajado: ahí es donde el cambio se hará visible primero.
La preparación de un examen
Para un alumno con fecha, el informe tiene que volverse diagnóstico. La familia quiere una sola pregunta respondida, y no es "cómo va".
Este mes hemos hecho tres simulacros cronometrados de la prueba y hemos revisado los fallos por bloques. Las notas en bruto de Valeria fueron 5,4, 6,1 y 6,4, con la mejora más clara en álgebra y funciones. La probabilidad sigue siendo irregular, sobre todo en preguntas que combinan varios datos, y el tiempo se le queda justo en los últimos diez minutos. Las tres próximas clases van a priorizar probabilidad, preguntas de más puntuación y práctica de cierre contrarreloj.
Un alumno de Primaria
Con los más pequeños la prueba se vuelve más simple y más concreta, no más vaga.
Este mes Daniel está practicando la lectura de palabras desconocidas sin adivinar por la primera letra. En la última actividad de lectura descifró correctamente 18 de las 20 palabras objetivo y se autocorrigió dos veces después de releer. Las palabras largas de varias sílabas siguen siendo difíciles, así que el mes que viene practicaremos a separarlas antes de unirlas. En casa, cinco minutos de lectura en voz alta unos días por semana es más que suficiente.
Fíjate en el tamaño de la petición final. Una acción única, concreta y realmente factible vale más que un plan de trabajo que la familia abandonará en la segunda semana y por el que después se sentirá mal.
Bachillerato y EBAU
En esta etapa el informe útil habla de criterios de corrección, no de una nota anunciada.
Para Lengua en 1º de Bachillerato:
Los párrafos de análisis de Alba están mucho más centrados. Ya selecciona sola citas pertinentes e identifica con precisión el recurso empleado. En su último comentario cronometrado los puntos se perdieron porque el análisis se detenía al nombrar el recurso, sin desarrollar su efecto ni conectarlo con la pregunta. El objetivo siguiente son tres párrafos de análisis completos dentro del tiempo.
Y para 2º, donde la brecha casi siempre está en la argumentación y no en el contenido:
Los contenidos de Pablo están sólidos. Sus ensayos son hoy más fuertes en la exposición que en la valoración: en los dos últimos ejercicios cronometrados usó fuentes pertinentes en todo momento, pero presentó las posturas enfrentadas una detrás de otra en lugar de contrastarlas entre sí. En las tres próximas clases trabajamos la estructura del párrafo valorativo y el cierre de la conclusión dentro del tiempo.
"Pablo va por un 7" dice dónde está. Ninguno de los dos párrafos anteriores menciona una nota, y los dos dicen bastante más a la familia.
Las clases de idiomas
El progreso en idiomas queda mal servido con "principiante, intermedio, avanzado", porque ninguna de esas palabras describe nada que el alumno sepa hacer. Informa sobre la capacidad de comunicarse.
Carla está cada vez más cómoda hablando inglés sin preparar cada frase antes. Ya puede contar hechos recientes durante unos dos minutos y hacer preguntas de seguimiento en una conversación. Las formas del pasado siguen siendo irregulares, sobre todo cuando alterna verbos regulares e irregulares. El mes que viene mantenemos la conversación y añadimos ejercicios cortos de recontar, para que use el pasado con más precisión hablando de forma espontánea.
O para una destreza de comprensión:
Karim entiende ya la idea principal de audios cortos de nivel B1 sobre temas conocidos y suele localizar los detalles clave en la segunda escucha. El habla rápida y encadenada sigue siendo difícil, sobre todo con vocabulario desconocido. Nuestro foco siguiente es escuchar buscando el sentido en lugar de intentar traducirlo todo.
Un alumno que falta a clase
Los datos de asistencia y los juicios morales no son lo mismo, y en el informe solo cabe el primero.
Nerea ha asistido a cuatro de las seis clases previstas en este periodo. Cuando las clases han sido regulares, ha ganado precisión con los sistemas de ecuaciones y ahora ordena bien el desarrollo. Los huecos han hecho difícil mantener el ritmo y todavía no hay práctica comparable suficiente para valorar el progreso con seguridad. Retomaremos el contenido pendiente al principio de la próxima clase y volveremos después al plan previsto. Una asistencia más regular permitiría que cada clase se apoyara en la anterior en lugar de repetir lo ya visto.
"Ha faltado a tres clases" es una prueba. "No se toma en serio las clases" es una suposición sobre gente a la que ves una hora por semana. Informa de lo primero, y de qué efecto tuvo en el aprendizaje.
El informe de final de trimestre
El más largo que vas a escribir, porque tiene que mostrar una trayectoria y no una foto fija.
Durante este trimestre hemos trabajado álgebra, proporcionalidad, porcentajes y resolución de problemas de varios pasos. Al empezar, Elena solía necesitar que le indicaran el método y se quedaba especialmente bloqueada cuando un ejercicio combinaba varios contenidos. Ahora empieza sola la mayoría de los ejercicios de álgebra y porcentajes, y su acierto en nuestras series mezcladas ha pasado de aproximadamente la mitad a alrededor de tres cuartos, en las mismas condiciones.
La mejora más clara está en la manipulación de expresiones algebraicas y en la variación porcentual. Los ejercicios de proporcionalidad con enunciados poco habituales le siguen llevando demasiado tiempo, y a veces abandona un método correcto después de un fallo de cálculo. Empezaremos el próximo trimestre por proporcionalidad y problemas mezclados, antes de aumentar la práctica cronometrada.
Elena también está mucho más dispuesta a comprobar un resultado y a explicar de dónde vino un error, en lugar de pedir directamente la solución. Mantener ejercicios cortos durante las vacaciones protegerá ese avance. En conjunto, termina el trimestre bastante más autónoma de lo que lo empezó, y con prioridades claras para la siguiente etapa.
Léelo contra las seis partes y están todas: trabajado, progreso, prueba, hueco pendiente, paso siguiente y mensaje a la familia. Es el método completo, aplicado a la escala de un trimestre.
¿Atascado en una sola frase?
A veces sabes exactamente qué ha pasado y solo te falta la entrada de la frase. Elige la situación y adapta una línea.
Cuánta prueba es suficiente
Una observación por afirmación. Esa es toda la regla, y es menos trabajo de lo que parece, porque un buen informe solo hace dos o tres afirmaciones.
Cuenta como observación todo lo que podrías describirle a un desconocido sin usar un adjetivo: un recuento ("7 de 8"), un cambio de condiciones ("sin que le den pie, tres clases seguidas"), un fallo concreto ("pierde el signo del segundo término"), una autocorrección, un tiempo ("terminó con cuatro minutos de margen, la primera vez este trimestre"). No cuenta un resumen de tu impresión, por sincero que sea.
Por eso el seguimiento funciona mejor como medición repetida que como veredicto ocasional, y por eso la propia normativa habla de evaluación continua y formativa (1) en lugar de una foto final. La misma lógica atraviesa los trabajos de la Education Endowment Foundation sobre la retroalimentación: es más útil cuando identifica el error concreto y reorienta el siguiente esfuerzo que cuando emite un juicio global sobre el nivel (4). Un informe de progreso es retroalimentación con un público de dos personas, así que debería comportarse igual: concreto, orientado a lo siguiente y centrado en el trabajo antes que en la persona.
Qué no escribir
- Etiquetas fijas. "Vago", "despistado", "sin interés", "no es de ciencias". No se pueden rebatir, se recuerdan mucho después de archivar el informe y describen una personalidad en lugar de una competencia.
- Elogio sin respaldo. "Excelente progreso" sin nada debajo se lee en el mejor de los casos como relleno y en el peor como argumento de venta.
- Una nota sin contexto. "Sacó un 6,8" no significa nada hasta que digas qué se evaluaba, cuánto tiempo había y si trabajaba solo.
- Un simulacro convertido en previsión de nota. La calificación de acceso a la universidad combina el expediente de Bachillerato con la prueba en una proporción de 60 a 40 (2), y en la ESO la nota del boletín depende además de partes que tú no ves. Tu conversión es una suposición disfrazada de número.
- Un plan de estudio para casa. Una cosa, corta y concreta. Cualquier cosa más larga traslada tu trabajo a una familia que no se ha formado para hacerlo.
- Normas de otra comunidad o de otro centro. Los currículos los desarrollan las comunidades autónomas y los criterios de calificación los fija cada centro. Escribe lo que se aplica en el centro de ese alumno.
- Datos personales que no necesitas. Mantén el informe en el aprendizaje. El principio de minimización de datos supone tratar únicamente los datos que sean precisos para cada una de las finalidades del tratamiento (5), y un documento que explica un progreso académico rara vez necesita detalles familiares, médicos o domésticos sin relación con él.
De la nota de clase al informe de trimestre
Esta es la verdad incómoda sobre el día del informe. Si escribirlo cuesta, el problema casi nunca es tu escritura. Es que estás intentando reconstruir ocho semanas de clases a partir de la memoria, un calendario y un hilo de mensajes, un domingo a las nueve de la noche.
Un informe se monta, no se compone.
La nota que escribes después de una clase no hace el mismo trabajo que el informe que envías a la familia. La nota registra una sesión para ti: contenido, qué se trabajó, qué entendió, dónde se atascó, deberes y foco de la próxima vez. El informe relee varias de esas notas y describe el patrón. Si empiezas de cero, nuestra plantilla gratuita de notas de clase te da los campos.
Dónde viven esas notas decide si el día del informe es montaje o arqueología. En Teamlilit, cada nota de sesión queda en la ficha del propio alumno con su fecha, junto a la asistencia y las clases que realmente se dieron, de modo que ocho semanas de notas se releen como una tendencia y no como una búsqueda en el correo. Una nota puede llevar un archivo adjunto, y eso convierte "ha mejorado en los problemas de varios pasos" en una foto del ejercicio corregido que la familia puede mirar. A las familias se les puede dar un enlace de solo lectura con las últimas clases, la asistencia y las facturas de su hijo, de forma que las preguntas de organización se responden solas y tu informe puede gastar sus palabras en la enseñanza. Nuestra página de software de gestión de alumnos explica cómo encajan las fichas.
Antes de enviarlo
Preguntas frecuentes
¿Cuáles son las seis partes de un informe de progreso útil?
En este orden: la competencia o el contenido concreto que habéis trabajado, qué sabe hacer ahora el alumno, una observación que lo demuestre, qué sigue siendo frágil, qué van a cubrir las próximas clases y una única cosa útil para casa. La tercera parte es la que casi todos los informes se saltan, y es justo la que hace creíbles a las otras cinco. Escribe lo que el alumno hizo y no cómo es, porque una observación se puede comprobar y una etiqueta no.
¿Cómo describo una dificultad sin juzgar al alumno?
Sustituye el juicio por el paso exacto que falla. "Mateo tiene dificultades con las fracciones" no le da nada a la familia. "Mateo plantea y resuelve bien la operación cuando le damos el denominador común, pero todavía no lo elige solo" nombra un obstáculo concreto y reparable, y da por sí mismo la clase siguiente. Añade después qué cambias tú en consecuencia, para que el informe se lea como un plan y no como una sentencia.
¿Cómo informo del progreso cuando la nota no ha subido?
Informa de lo que se mueve antes que una nota: la autonomía, la precisión, la capacidad de autocorregirse, la elección del método, cómo explica su razonamiento y los resultados en ejercicios comparables. Di con claridad que la nota todavía no ha cambiado, nombra después dónde se pierden los puntos y qué van a hacer las próximas clases al respecto. Una nota de boletín promedia semanas de trabajo, parte de ellas anteriores al inicio de las clases particulares, así que casi siempre se mueve la última.
¿Qué extensión debe tener un informe de progreso?
Lo bastante largo para sostener una prueba y lo bastante corto para que se lea. Para una actualización mensual bastan dos o tres frases por parte y unas 200 palabras en total. Un informe de final de trimestre merece más, entre 300 y 400 palabras, porque tiene que mostrar una trayectoria y no las últimas clases. La extensión no es la señal de calidad: 200 palabras con una observación concreta valen más que 600 hechas de adjetivos.
¿Hay que escribir un informe después de cada clase?
No. Una nota de clase y un informe de progreso hacen trabajos distintos. La nota registra una sesión y se escribe para ti; el informe resume un patrón a lo largo de varias sesiones y se escribe para la familia. Redactar un informe completo cada semana produce informes sin nada nuevo dentro, porque un patrón necesita varias observaciones para existir. Escribe una nota breve después de cada clase y construye el informe a partir de esas notas con la periodicidad que encaje con el acompañamiento.
¿Qué cambia entre una actualización mensual y el informe de final de trimestre?
El informe de final de trimestre tiene que mostrar la trayectoria. Una actualización mensual responde a qué ha cambiado desde el mes pasado. Un informe de trimestre responde a de dónde partía este alumno, dónde está ahora y qué debe hacer con ello el trimestre siguiente. Eso exige una comparación explícita con el punto de partida, los contenidos de todo el trimestre en lugar de las últimas semanas y una prioridad declarada para la etapa siguiente. Además es el informe que las familias leen antes de decidir si continúan.
¿Deben aparecer los deberes y las faltas de asistencia en el informe?
Sí, pero como prueba y no como queja. Da los números, por ejemplo dos de cinco tareas entregadas o cuatro de seis clases asistidas, y di después qué efecto tuvo en el aprendizaje: contenidos interrumpidos, métodos que tardan más en automatizarse, práctica comparable insuficiente para valorar con seguridad. Añade qué cambias tú en consecuencia. Formulado así es información con la que la familia puede actuar. Formulado como un juicio sobre el esfuerzo, convierte el informe en una carta disciplinaria y el resto deja de leerse.
¿Cómo escribo un informe para un alumno de Bachillerato que prepara la EBAU?
Informa sobre el criterio de corrección y no sobre una nota final anunciada. Nombra la calificación en bruto, el examen del que sale, los tipos de pregunta donde se pierden puntos y si el tiempo influyó, y di después qué van a priorizar las clases que quedan. Evita convertir un simulacro en una promesa: la calificación de acceso a la universidad se calcula con el 60 por ciento de la nota media de Bachillerato y el 40 por ciento de la prueba de acceso, así que el expediente de los dos cursos pesa más que el examen y un simulacro es un punto de medida entre muchos.
¿Por qué la nota del boletín se mueve más tarde que el progreso real?
Porque una nota de boletín promedia una evaluación entera y reúne cosas que tú no ves todas: exámenes, trabajo de aula, entregas y actitud, con la ponderación que fija cada centro dentro de su programación. Parte de eso se produjo antes de que empezaran las clases particulares. Por eso una competencia puede mejorar de forma clara mientras la nota se queda quieta. Mientras tanto, informa sobre la competencia y nombra qué prueba próxima la va a hacer visible.
El informe es la parte fácil
Todos los ejemplos de esta página son cortos. Ninguno llevó mucho tiempo. Lo que tienen en común es que quien los escribió ya sabía qué había pasado en la clase tres, porque lo anotó en la clase tres.
Así que la forma de volver indoloros los informes no es una plantilla mejor. Es una frase después de cada clase que diga qué hizo el alumno y en qué condiciones. Haz eso y el día del informe pasa a ser lectura en lugar de memoria.
Cuando quieras escribir uno, la plantilla gratuita de informe de progreso convierte tus notas en un documento listo para enviar, y el generador de actualizaciones para familias se encarga del mensaje mensual más corto entre dos informes formales.
Sources
- Real Decreto 217/2022, por el que se establece la ordenación y las enseñanzas mínimas de la Educación Secundaria Obligatoria - BOE. Artículo 15: la evaluación será continua, formativa e integradora, y las medidas de refuerzo se adoptarán en cualquier momento del curso, tan pronto como se detecten las dificultades.
- Real Decreto 534/2024, por el que se regulan los requisitos de acceso a las enseñanzas universitarias oficiales de Grado - BOE. Artículo 15: la calificación de acceso se calcula con la media ponderada del 60 por ciento de la nota media de Bachillerato y el 40 por ciento de la prueba de acceso.
- Marco común europeo de referencia para las lenguas - Centro Virtual Cervantes. Los seis niveles de A1 a C2, descritos mediante lo que el alumno puede hacer en la lengua.
- Feedback - Education Endowment Foundation, Teaching and Learning Toolkit. La retroalimentación se refiere al desempeño respecto a un objetivo de aprendizaje y funciona reorientando el esfuerzo siguiente en lugar de emitir un veredicto.
- Principios - Agencia Española de Protección de Datos. El principio de minimización de datos supone tratar únicamente los datos que sean precisos para cada una de las finalidades específicas del tratamiento.
¿Quieres que la prueba esté escrita antes del día del informe? Empieza una prueba gratuita de 14 días. Sin tarjeta.
